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La envidia nos produce dolor y sufrimiento

La envidia es una emoción negativa de descontento y resentimiento que nos produce dolor y sufrimiento, surge cuando pensamos que a otra persona le va bien, que posee algo que nosotros deseamos. Es una emoción que no nos gusta reconocer, que nos cuesta admitir.

Se puede enfocar hacia personas que no nos caen bien, con las que no tenemos buenas relaciones, “enemigos”.  Pero la envidia más dolorosa y con la que más sufrimos es aquella que sentimos hacia personas a las que amamos, de nuestro entorno cercano, nuestra familia, nuestros amigos.

Es un sentimiento contradictorio, ¿Cómo es posible que no nos alegremos que les vaya bien a las personas que queremos?

Esto se debe principalmente a dos creencias irracionales que solemos tener. La primera es que pensamos que la felicidad y los sentimientos positivos son limitados en cuanto a cantidad. Por lo tanto si alguien aunque sea cercano a nosotros, se lleva una buena porción de felicidad, a nosotros es probable que nos toque menos trozo. Pensemos en la envidia que teníamos cuando éramos pequeños, si alguno de nuestros padres mostraba afecto y atención a nuestros hermanos, quizás, nosotros sintiéramos que nos iba a tocar menos.

La segunda es la falacia del mundo justo, de la justicia. Sentimos que es injusto que esa persona haya conseguido su anhelo, su felicidad, nosotros nos hemos esforzado mucho más, hemos trabajado duro, nos mereceríamos más el premio, pero…, solo nos ha tocado el sentimiento de envidia.

Desde el Mindfulnes y la Compasión os proponemos tres líneas de reflexión para manejar esta envidia tan nociva para nosotros.

La Felicidad es el estado natural de la mente. Cuando la mente está en un estado de tranquilidad y claridad al mismo tiempo surge espontáneamente. Nuestra felicidad no depende de otras personas, ni de objetos externos. La felicidad y el bienestar del mundo es ilimitado.

El cultivo del Mindfulness, nos ayuda a detectar la cualidad enjuiciadora de nuestra mente apenas aparece y podremos llegar a suspender deliberadamente el juicio, sin valorar, ni comparar nuestros esfuerzos y nuestra “cantidad de felicidad”.

El sentimiento de envidia hay que aceptarlo y reconocerlo. Pero hay que soltarla, es solo una emoción, no nos identificamos con ella, aparecerá y desaparecerá. Reconozcámosla y dejémosla pasar.

Utilicemos la envidia de un modo positivo, dejemos de desperdiciar energía en añorar supuestas vidas y éxitos de otros vidas  y empleémosla en mejorar nuestras condiciones actuales, ya que los deseos que se despiertan con la envidia pueden ser un buen motor de la búsqueda de nuestra felicidad.

 

El tema de la envidia es muy español. Los españoles siempre están pensando en la envidia. Para decir que algo es bueno dicen: “Es envidiable”.

Jorge Luis Borges (1899-1986) Escritor argentino.

 

 

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