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Todos tenemos algo que nos hace especiales, ni mejores, ni peores que los demás, simplemente nos hace diferentes.

Muchas veces esto  nos hace sentir mal, lo vemos como una limitación, dudamos de nosotros, de nuestra valía, mina nuestra autoestima.. Pero, nuestras debilidades son nuestras fortalezas y pueden ayudarnos a sentirnos muy bien con nosotros mismos.

Un buen ejemplo de ello este clásico cuento.

La vasija agrietada

Un cargador de agua de la India tenía dos grandes vasijas que colgaban a los extremos de un palo y que llevaba encima de los hombros. Una de las vasijas tenía varias grietas, mientras que la otra era perfecta y conservaba toda el agua al final del largo camino a pie, desde el arroyo hasta la casa de su patrón, pero cuando llegaba, la vasija rota solo tenía la mitad del agua.

 

Durante dos años completos esto fue así diariamente, desde luego la vasija perfecta estaba muy orgullosa de sus logros, pues se sabía perfecta para los fines para los que fue creada. Pero la pobre vasija agrietada estaba muy avergonzada de su propia imperfección y se sentía miserable porque solo podía hacer la mitad de todo lo que se suponía que era su obligación.

 

Después de dos años, la tinaja quebrada le habló al aguador diciéndole:

 

– Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo porque debido a mis grietas solo puedes entregar la mitad de mi carga y solo obtienes la mitad del valor que deberías recibir.

El aguador apesadumbrado, le dijo compasivamente:

 

– Cuando regresemos a la casa quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino.

Así lo hizo la tinaja. Y en efecto vio muchísimas flores hermosas a lo largo del trayecto, pero de todos modos se sintió apenada porque al final, sólo quedaba dentro de sí la mitad del agua que debía llevar.

 

El aguador le dijo entonces:

 

– Te diste cuenta de que las flores sólo crecen en tu lado del camino?.

 

Siempre he sabido de tus grietas y quise sacar el lado positivo de ello. Sembré semillas de flores a todo lo largo del camino por donde vas y todos los días las has regado y por dos años yo he podido recoger estas flores para decorar el altar de mi Madre. Si no fueras exactamente como eres, con todo y tus defectos, no hubiera sido posible crear esta belleza.

 

María Fernández de la Riva

Psicóloga clínica M-29020
Experta en Mindfulness.
Tfno. 639 40 74 93

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Psicóloga en Madrid y Majadahonda

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