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Cuando tenemos que hacer el duelo sin haber podido despedirnos

La situación que estamos viviendo no nos está permitiendo despedirnos de nuestros seres queridos como siempre lo hemos hecho. La mayoría de las veces no hemos podido siquiera estar con ellos cuando se iban, pero es que además, los rituales de despedida a los que estamos acostumbrados culturalmente (velatorios, entierros, ceremonias religiosas…) no se pueden realizar, por lo que el duelo se transforma en un proceso aún más complicado y dificultoso.

En estas circunstancias, las distintas emociones que podemos sentir (rabia, tristeza, impotencia e incluso culpa), pueden provocar una gran confusión, incrementada por las circunstancias de la muerte, como no haber podido cuidar a esa persona en sus últimos momentos, acompañarle o despedirle.

Pensamientos cómo: “¿habrá sufrido?”, “¿se habrá sentido solo?”, “¿cómo no me di cuenta?, ¿y si le hubiera llevado antes al hospital?, aparecerán constantemente en nuestra mente. Normalmente acompañados de síntomas de desregulación física, tales como taquicardias, opresión en el pecho, sensación de ahogo, insomnio, ansiedad, mareos, irritabilidad o cambios de humor.

Todo esto es normal. El duelo, es una experiencia íntima que cada persona vive de una manera individual y diferente. Hay que darse tiempo, permitirse sentir todas las emociones que van aflorando, pero en la medida de nuestras posibilidades, hay que tratar de vivir el proceso de duelo de una forma proactiva y consciente para evitar la aparición de un duelo patológico o complicado.

Te proponemos una serie de pautas específicas para ayudarte a afrontar el duelo sin despedida:

  • Busca la expresión y apoyo emocional: el contacto físico de las personas con las que vives y el contacto vía telefónica o videoconferencia con todos los familiares y amigos con los que te apetezca. Pero también, si necesitas espacio y momentos de soledad, pídelos, ellos lo entenderán.
  • No te culpabilices, nadie es responsable de esta excepcional pandemia. Piensa que si no has podido estar cerca es por un acto de generosidad y responsabilidad de cuidado a los demás.
  • Si quieres, prepara un ritual para cuando esto acabe, de la forma que tú quieras, para poder despedir con todos los familiares y amistades a la persona que falleció y realizar el homenaje que la persona se merecía.
  • Escribe una carta a la persona que has perdido, contándole todo lo que sientes, todo lo que te hubiera gustado decir si hubieses tenido ocasión de despedirte.
  • Crea un rincón del recuerdo. Puedes colocar una foto a algún objeto. Así, cada vez que quieras o sientas necesidad de estar en contacto con esa persona, puedes ir a ese rincón, a ese espacio, y rezar, expresarte y hablar. Es una buena manera de aliviar y soltar emociones.

Pero sobretodo recuerda que tú marcas tu propio tiempo, que no hay necesidad de apresurarte. Pero si en algún momento te ves superado y empiezas a sentir una ruptura de equilibrio físico o psíquico, acude a un profesional o a un grupo de apoyo, que te acompañarán y facilitarán tu proceso de duelo.

Ánimo. Desde aquí te deseo mucho ánimo. Y sabes que ante cualquier dificultad o duda, siempre puedes contactarnos. No será fácil, pero esto también lo superarás.

María Fernández de la Riva

Psicóloga clínica M-29020
Experta en Mindfulness.
Tfno. 639 40 74 93

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Psicóloga en Madrid y Majadahonda

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