Muchas personas mayores se dan cuenta que su memoria no es tan buena como solía ser. Por ejemplo, no recuerda el nombre de personas conocidas, que era lo que iban a comprar o hacer. Esto no significa que estén empezando a desarrollar una enfermedad de Alzheimer u otras demencias, con el paso del tiempo , nuestro cerebro se deteriora y es normal un cierto declive natural.
Es verdad que uno de los primeros síntomas para detectar la enfermedad es la pérdida de memoria episódica, la incapacidad de recordar cosas nuevas, lo que hizo ayer, nuevas caras. No son capaces de recordar aunque les ayudemos con pistas o poniendo los hechos dentro de un contexto. Esta capacidad para utilizar claves es un claro indicativo de que no es simplemente un deterioro por la edad , ya que esta capacidad se mantiene preservada en la vejez.
En contra de lo que se piensa, no es siempre la falta de memoria, lo primero que se manifiesta en el enfermo. La persona empieza a parecer diferente a quien es habitualmente, se vuelve más receloso e irritable, son frecuentes los cambios de humor, pierde interés en sus aficiones y pasatiempos, le falta iniciativa, es incapaz de adoptar decisiones y evita cualquier tipo de responsabilidad. Puede deberse a que esa persona se da cuenta de que algo no va bien pero es incapaz de establecer dónde radica el problema.
Si encuentra estos síntomas en algún familiar o en si mismo consulte a un médico, la detención precoz de estas enfermedades, puede ralentizar el proceso y mejorar la calidad de vida del enfermo y sus familiares.
