La enfermedad de Alzheimer no solo ocasiona un deterioro en las capacidades mentales, cognitivas y funcionales, también suele presentar una serie de alteraciones del comportamiento que causan desasosiego y sufrimiento al enfermo y a las personas que lo rodean.
Algunos de estos síntomas como la terquedad, irritabilidad, apatía pueden aparecer incluso antes de las alteraciones cognitivas. Su importancia vendrá determinada por el grado de repercusión en la vida de la persona, de sus familiares y el riesgo que estas supongan.
Hay que tener en cuenta que estos comportamientos no se realizan de forma intencionada, normalmente están causados por el tipo y la distribución de las lesiones cerebrales, la sensación de pérdida de capacidades y conciencia que está teniendo el enfermo y problemas sensoriales o de comunicación graves.
Las principales conductas manifiestas son: Agitación, ansiedad, agresividad, apatía y depresión, deambulación y vagabundeo, desinhibición y conducta sexual inapropiada, labilidad emocional y reacciones catastróficas , alucinaciones, ideas delirantes , incontinencia urinaria y fecal y trastornos del sueño.
Como consejos generales de actuación intentaremos no discutir o razonar , ni argumentar, dar tiempo al paciente para ir reaccionando, usar la distracción, reforzarle por cualquier actividad compatible con la conducta que queremos disminuir, mostrar empatía, actuar con calma y no castigarles no reprenderles.
Son situaciones difíciles y muy complejas para el enfermo y para sus familiares, utilice todos los recursos de los que disponga y pida ayuda. Las técnicas de modificación de conducta y manejo de estos trastornos personalizadas y adaptadas al enfermo, pueden ayudar a mejorar la calidad de vida de estas personas y sus cuidadores.
