Los 5 grandes arrepentimientos al final de la vida.

Hace algún tiempo, se hizo viral en internet  un artículo de Bronnie Ware sobre “arrepentimientos de los moribundos”. Ware, enfermera que trabajó muchos años en cuidados paliativos asistiendo a enfermos desahuciados, recopilo en un blog y más tarde en un libro los principales arrepentimientos que tiene la gente antes de morir.

Estos son los 5 grandes arrepentimientos:

 

  1. Me hubiera gustado tener el valor de vivir la vida que yo quería en vez de hacer lo que otros esperaban de mi.
  2. Ojalá no hubiera trabajado tanto.
  3. No haber tenido el valor de expresar mis sentimientos y emociones.
  4. Haber seguido y potenciado el contacto con mis amigos
  5. Ojalá me hubiera permitido ser más feliz.

 

Es sabido que la cercanía de la muerte da la lucidez necesaria para hacer la memoria y balance de nuestras vidas, pero, ¿no sería mejor hacer este ejercicio en vida y cambiar aquello que todavía podemos cambiar?.

 

Vivamos la vida que queremos vivir. Escuchemos a los demás cuando nos aconsejen, pero la aprobación de los demás no puede determinar nuestras acciones.

Busquemos  un trabajo que nos motive y que nos apasione, pero no olvidemos el resto de las cosas importantes de nuestra vida.

Expresemos lo que sentimos, no dejemos que la vergüenza ni el orgullo, ni el miedo, nos impidan hablar de nuestros sentimientos y emociones.

Cuidemos, mimemos y conservemos a nuestros amigos. Demostremos que nos interesamos por ellos, que queremos estar informados de todo lo que les pase en su vida y que tenemos necesidad de estar en contacto,

La felicidad, es una elección, en gran parte depende de nosotros, es una cuestión de actitud. Hace unos años, un grupo de investigadores estadounidenses publicaron un artículo en el que analizaban los factores que intervienen en la felicidad de las personas (S. Lyubomirsky, K.M. Sheldon, D. Schkade, “Pursuing happiness: the architecture of sustainable change”, Review of general psychology, 9 (2005) pp.111-131). Llegaron a la conclusión de que el factor genético explicaba el 50% de las diferencias en los niveles de felicidad de las personas, las circunstancias el 10% y las diferencias en las acciones y maneras de pensar (la actitud) el 40% restante.

Nunca es tarde para poder cambiar, estamos a tiempo de no tener que arrepentirnos de esas cosas cuando nos llegue el día. Empecemos ahora, ya.

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