La meditación mindfulness, un fenómeno de masas

La meditación mindfulness se ha convertido en un fenómeno de masas, practicándose en colegios, empresas, prisiones, hospitales y agencias del gobierno incluyendo el ejército americano y el parlamento británico.

Miles de testimonio de personas que obtienen beneficios tangibles de su práctica de mindfulness: menos estrés y ansiedad, menos rumiación, mayor concentración, aumento del bienestar subjetivo, quizá un poco más de empatía

El mindfulness parece ser la panacea universal para resolver casi todas las preocupaciones actuales. Proliferan los libros publicados sobre los más diversos temas: Padres mindfulness, alimentación consciente, mindfulness para las mujeres, mindfulness para la depresión para el dolor., Liderazgo mindfulness…

Pero ¿qué hay de cierto en todo esto?

Es cierto que el Mindfulness se ha convertido en un producto de moda, un producto muy lucrativo y esto ha hecho que en algunos casos se banalice, se convierta en una serie de técnicas terapéuticas y de auto-ayuda para relajarnos y así reducir la ansiedad.  Esto dista mucho de su objetivo inicial: entrenar la atención a través de la meditación para evitar comportamientos poco saludables y desarrollar otros comportamientos que propicien acciones más sabias, armonía social y compasión, consiguiendo que nuestro bienestar aumente notablemente.

Si nos observamos, nos daremos cuenta de que vivimos en “piloto automático” continuamente: conducimos, leemos, andamos, comemos e incluso hablamos, sin prestar atención, sin darnos realmente cuenta de lo que estamos haciendo.

Experimentamos que nuestra mente esta siempre “rumiando” enganchada a pensamientos de situaciones pasadas o situaciones futuras. Nos sentimos como si estuviéramos en el futuro o en el pasado, privándonos de experimentar el presente en toda su plenitud. Tendemos a evitar, escapar o eliminar cualquier experiencia que nos resulte desagradable, necesitando que las cosas sean diferentes.

Damos un importante poder a nuestros pensamientos: los consideramos como si fueran la realidad, las cosas en sí. Si pienso “soy un fracasado” puedo sentirme como si realmente acabará de experimentar un fracaso.

Con la práctica del Mindfulness, nuestra mente se abre, aprendiendo a prestar atención intencionadamente al momento presente, sin juzgar las cosas y aceptándolas como son.

Cultivando nuestra capacidad de atención plena, conseguiremos:

  • Aproximarnos directamente a nuestra experiencia, al presente, viviendo el aquí y el ahora, en vez de perdernos en viajes mentales por el tiempo.
  • Descubrimos como nos relacionamos con las situaciones difíciles, aprendiendo a tomar decisiones más conscientes, pasando de reaccionar a responder.
  • Aprendemos a relacionarnos con nuestros pensamientos como lo que son: efectos mentales, en vez de identificarlos como nuestro “yo” o la “realidad”.

La práctica de la meditación no es la respuesta a todas las preocupaciones de la vida, pero con una mente más clara, se pueden ver mejor y desde una perspectiva más abierta todos nuestros  problemas y circunstancias

Existe una manera de ser, una forma de contemplar los problemas, un camino para hacer la vida más agradable y rica de lo que sería de otra forma, además de tener la sensación de sujetar un poco mejor las riendas.

A esta forma de ser la llamamos la vía de la conciencia o vía de la atención plena….

La idea básica es “crear una isla de ser” en el mar del hacer constante en que nuestras vidas suelen estar inmersas, un tiempo para permitirnos que todo el “hacer” se detenga.

Jon Kabat-Zinn. (Vivir con plenitud las crisis, pp. 49-50)

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